Señales cotidianas
Observamos reuniones, canales de comunicación y momentos de decisión. Nos fijamos en quién habla, quién se queda callado, cómo se responde a una mala noticia y si las preguntas reciben seguimiento.
Pulsos y entrevistas
Combinamos pulsos breves con conversaciones individuales y grupales. Los pulsos ayudan a ver tendencias; las entrevistas ayudan a entender el contexto. Ninguna de las dos, por separado, explica toda la historia.
Revisión con el equipo
Devolvemos lo observado en un lenguaje claro y lo conversamos con el equipo. La medición sirve para ajustar prácticas, no para etiquetar personas ni para convertirlas en un número.